Sep 26 2009
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Cultura Geek

El abogado y poeta chileno
Jenaro Gajardo Vera compró la Luna ante el Conservador de Bienes Raíces de Talca por la cantidad de 42.000 pesos chilenos y pidió dejar constancia de que se declaraba dueño de la luna, para lo cual acreditaba que lo era desde antes de 1857 (fórmula legal utilizada en esos tiempos para sanear terrenos sin título de dominio) del satélite natural de la tierra, describiendo sus medidas y límites.
La escritura en cuestión a la letra dice:
Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero.
Jenaro Gajardo Vera
Talca, 25 de septiembre de 1954.
Esta transacción fue tan legítima que en 1969, antes de que el Apolo XI alunizara, el ex presidente estadounidense Richard Nixon envió un comunicado a Jenaro Gajardo el cual decía:
“Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece”.
Richard Nixon, 1969.
Y la respuesta del dueño lunar fue la siguiente:
“En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”.
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
Al morir Jenaro Gajardo dejó su Luna en testamento al pueblo chileno, expresándose de la siguiente manera en una notaría de Santiago de Chile:
“Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas.”
Jenaro Gajardo Vera, 1998.
En 1967 se firmó un tratado en las Naciones Unidas que prohíbe la compraventa de objetos exteriores a la Tierra, siendo desde ese entonces posesión de nadie. A pesar de lo cual, en 1980, el estadounidense Dennis Hope formaliza de nuevo en una oficina del registro de San Francisco la “compra” de la Luna, dedicándose desde entonces a vender parcelas en suelo lunar.
via: wikipedia